"Pedí tres cotizaciones para lo mismo y no se parecen en nada. ¿Cuál me está viendo la cara?"
Casi siempre, ninguna.
El problema es que "página web" no nombra una sola cosa. Nombra muchas cosas distintas que se venden con el mismo nombre, igual que si pidieras cotización de "un vehículo". Los precios no se pueden comparar porque no están cotizando lo mismo.
Aquí no vas a encontrar una tarifa, y es a propósito: cualquier cifra que alguien te dé por internet sin haber visto tu caso está adivinando, y además caduca. Lo que sí te sirve es entender qué mueve el precio, porque con eso puedes leer un presupuesto y saber qué estás comprando.
Toda cotización mezcla tres cosas distintas
Antes de comparar nada, sepáralas:
- El proyecto — diseñar y construir el sitio.
- El contenido — los textos, las fotos, la información que va adentro.
- Lo que sigue después — dominio, hosting, correo, cambios, respaldos.
Muchos presupuestos cotizan solo el primero y no dicen ni una palabra de los otros dos. No necesariamente es trampa: es que quien cotiza da por hecho que tú pones el contenido y que lo de después se verá luego. El problema es que tú no lo diste por hecho, y esa diferencia aparece a mitad del proyecto, cuando ya no se puede negociar.
Lo que de verdad mueve el precio
1. Quién escribe los textos
Es el factor más caro y el que menos aparece en las cotizaciones.
Si tú entregas los textos listos, el proyecto es más barato y más rápido. Si los tiene que escribir quien te hace la web, eso es otro trabajo: entrevistarte, entender qué vendes, escribir, corregir contigo. La mayoría de los proyectos que se atoran meses no se atoran en el diseño; se atoran esperando el contenido que nadie se comprometió a escribir.
2. Si es una plantilla configurada o algo armado para ti
Una plantilla bien elegida y bien configurada es una opción legítima, y para muchos negocios es la correcta. No es "lo barato": es una decisión distinta.
La diferencia de precio no está en la calidad, está en cuántas decisiones se toman desde cero. En una plantilla, la estructura y el estilo ya vienen resueltos y tú te adaptas a ellos. A la medida, cada pantalla se decide pensando en tu negocio — y decidir cuesta tiempo.
3. Cuántas páginas, y cuántas de ellas son distintas entre sí
Esta es la que casi nadie cotiza bien.
Diez páginas que repiten la misma estructura cuestan casi lo mismo que una. Cuatro páginas que se ven completamente distintas entre sí cuestan como cuatro proyectos chiquitos. Cuando compares presupuestos, no cuentes páginas: cuenta estructuras distintas.
4. Qué tiene que hacer, además de mostrarse
No es lo mismo un sitio que muestra información que uno que tiene que hacer algo: un formulario que además te avisa y guarda el dato, un catálogo con buscador, agenda de citas, pagos en línea, dos idiomas, una zona privada para clientes.
Cada una de esas es una pieza con su propia lógica, sus pruebas y sus formas de fallar. Y las formas de fallar son la parte cara, porque hay que preverlas.
5. Quién contesta cuando algo se rompe
Un sitio no es un cuadro que se cuelga y ya. Se le cambia un teléfono, se le agrega un servicio, se cae el hosting un domingo.
Pregunta quién hace esos cambios, en cuánto tiempo y con qué costo. Una cotización más cara que incluye eso puede salir más barata que una barata en la que cada cambio se vuelve una negociación.
Los costos que no vienen en el presupuesto
Aunque no los cobre quien te hace la web, los vas a pagar tú:
- El dominio, que se renueva cada año
- El hosting, mensual o anual según dónde
- El correo profesional con tu dominio, si lo quieres
- Las licencias de plantilla, fotos o tipografías, que a veces también son anuales
- Las comisiones de la pasarela, si vas a cobrar en línea
Hazle dos preguntas a quien te cotiza: qué se paga una sola vez y qué se paga cada año, y a nombre de quién quedan el dominio y el hosting. La segunda es más importante de lo que parece: si quedan a nombre del proveedor, mudarte después deja de ser una decisión tuya.
Una cotización barata que no dice quién escribe los textos no es barata: está incompleta.
Cómo comparar dos presupuestos sin ser técnico
No compares los totales. Pídeles a todos que coticen lo mismo, y que contesten estas seis:
- La lista de páginas, y cuántas tienen estructura distinta.
- Quién escribe los textos y quién consigue las fotos.
- Cuántas rondas de cambios están incluidas, y qué pasa con la séptima.
- A nombre de quién quedan el dominio y el hosting.
- Qué te entregan el día que termina: accesos, archivos, contraseñas.
- Qué pasa el mes siguiente: quién cambia un dato, en cuánto tiempo, con qué costo.
Cuando las tres cotizaciones contestan las mismas seis preguntas, se vuelven comparables — y casi siempre la diferencia de precio se explica sola. Es el mismo ejercicio que le harías a una agencia antes de firmar, y funciona por la misma razón: quien puede contestar de frente, contesta rápido.
Qué hacer esta semana, antes de pedir la primera cotización
Cuatro cosas, todas gratis, todas tuyas:
- Escribe la lista de páginas que crees que necesitas y, junto a cada una, qué quieres que haga la persona que llegue ahí.
- Escribe tú mismo los renglones de la portada: qué vendes, para quién y qué gana. Aunque queden feos. Después se pulen.
- Junta las fotos que ya tienes y mira cuáles sirven de verdad.
- Define una sola cosa medible que quieres que pase: que te escriban, que te llamen, que agenden.
Con eso en la mano, cualquier cotización que pidas va a ser más barata y más exacta, porque le quitaste la parte más cara: adivinar qué querías.
Lo que el precio no te dice
Un sitio caro no vende por caro. Si en los primeros segundos no queda claro qué vendes, el presupuesto no arregla nada — eso lo revisamos con detalle en por qué un sitio con visitas no vende.
La web es una de tres etapas. Si el problema está antes (no llega nadie) o después (llegan y nadie da seguimiento), un sitio nuevo no lo resuelve. Vale la pena ubicar en qué parte del camino se te están cayendo antes de gastar.
Y no existe un "precio de mercado" que se pueda publicar honestamente. El mismo sitio, para dos negocios distintos, es dos proyectos distintos. Desconfía de quien te dé una cifra sin haberte preguntado nada.
Si quieres, mándanos tu lista de páginas y te decimos qué te haría falta y qué no necesitas — antes de que cotices nada, con nosotros o con quien sea. Escríbenos y lo revisamos. Y si prefieres empezar por tu cuenta, nuestra guía es gratis y no pide nada a cambio más que tu correo.