Caso de estudio · 003

Una cafetería con club de lectura, sin un lugar propio a dónde mandar a nadie.

Diseño, construcción y publicación de la landing de Cofradía Café & Lectura — la página a la que apunta su campaña, hecha para que el dueño la mantenga al día sin llamarnos, con la misma regla de siempre: nada que no se pueda medir o sostener.

ClienteCofradía Café & Lectura
AlcanceUna página, más aviso de privacidad y 404
Publicado4 de septiembre de 2026
En líneacofradiacafegdl.com
Portada de la landing de Cofradía Café & Lectura, con la promoción del mes
Portada. Lo primero que se ve no es el logotipo ni la historia de la casa: es la promoción vigente, con su precio y sus fechas. Las fotos son del local, tomadas por el cliente.

El encargo

La campaña ya tenía a dónde llevar gente. El problema era que no había a dónde

Cofradía es una cafetería de especialidad con club de lectura en Jardín de San Ignacio, Zapopan. Tenía ficha de Google, dos cuentas de redes y ninguna página.

El sitio no llegó como un encargo suelto: nació pegado a una campaña de tres meses que arranca el 14 de septiembre. Una campaña necesita un lugar donde aterrizar, y ese lugar tiene que aguantar dos cosas al mismo tiempo: convencer a alguien que nunca ha entrado, y estar al día el día que entra. Si el 1 de octubre la portada sigue anunciando la promoción de septiembre, alguien va a llegar al mostrador a pedir algo que el negocio ya no está obligado a dar. Ese es el riesgo real, y fue el que mandó sobre el diseño.

La segunda cosa que mandó fue el diferenciador. No es el café: es el club de lectura. Miércoles cada quince días, a las siete de la noche, $150 por sesión con una bebida o un pan incluido. Es lo único de la casa que hace que alguien vuelva en una fecha concreta, y es lo único que la competencia de la zona no tiene. La página se construyó alrededor de eso, no alrededor del menú.

El cliente hace y publica sus propias fotos y videos. La página se diseñó con las fotos que ya existían —de teléfono, del local real— y no con banco de imágenes.

La portada de Cofradía Café vista en un teléfono
La misma portada en un teléfono de 390 px. Casi todo el tráfico de la campaña va a llegar de Instagram y Facebook, así que esta es la vista que se diseñó primero, no la de escritorio.

Decisiones

Cinco decisiones, y ninguna es de gusto

Cada una salió de un dato del negocio o de un error que tuvimos que corregir antes de publicar.

Dos promociones fijas, no una “bebida del mes”

La portada tiene tres diapositivas: promoción 1, promoción 2 y el club. Siempre dos promociones, que pueden ser bebidas, combos o una de cada una.

Por qué la primera versión llevaba una “bebida del mes”, y el café de la casa no rota: es el mismo grano por al menos seis meses. La sección prometía una rotación que la barra no iba a sostener.

El club se publica completo, y cuesta $150

Sección propia con ficha entera: cuándo, cuánto cuesta, cómo se entra, a qué ritmo, qué se lee ahora y qué se leyó antes.

Por qué una versión anterior decía que el club era gratis. Era falso, y era el dato más caro de equivocar: se cobra en la puerta. Además quedó marcado en los datos estructurados de la página, con precio y hora reales, no como “entrada libre”.

Un anuncio de evento que se apaga solo

Una imagen que aparece encima de la página al entrar, se cierra con clic o con Esc, no vuelve a salir en la misma visita y trae su fecha de caducidad escrita en la página.

Por qué siguen haciendo eventos, pero no hay calendario fijo. El cliente necesitaba encender y apagar un anuncio sin llamarnos, y sobre todo necesitaba que un evento que ya pasó no siguiera saludando en la portada. Apagado, el anuncio no descarga la imagen: cuesta cero.

El precio que no era una oferta

La promoción de la bolsa de 250 g se muestra como “$150 + café de cortesía”, no como “$210 tachado → $150”.

Por qué $150 es el precio de lista de la bolsa, y así lo dice la nota de precios de la propia página. Tachar un precio que nunca existió se contradecía con el resto del sitio. Lo que vence el 30 no es el precio: es el café de cortesía.

El aviso de privacidad, antes de publicar

Página propia con el aviso integral, revisada por un abogado antes de subir nada, y un resumen repartido a lo ancho del pie.

Por qué el local tiene cámaras, y el letrero impreso de la entrada remite al aviso del sitio. Publicar la página sin él dejaba al negocio apuntando a un lugar que no existía.

Sección de promociones del mes, con las dos promociones y la nota de precios
Las dos promociones del mes, cada una con su vigencia y sus condiciones a la vista. Abajo, la nota que aclara qué precio es de lista y qué es lo que realmente se acaba el día 30.
Un archivo, sin panel de administración

Todo el sitio es un solo index.html: sin gestor de contenidos, sin base de datos y sin cuota mensual. A cambio, actualizarlo es editar texto a mano. Por eso lo que cambia cada mes se concentró en dos diapositivas y una sección, y por eso la entrega trae un instructivo que dice exactamente qué renglones se tocan. Hay además un recordatorio automático el día 25 de cada mes para cerrar las promociones del mes siguiente.

Evidencia

Lo que se ve, con las manos del cliente en el volante

Tres piezas que el negocio opera sin nosotros.

Anuncio de evento sobre la portada, con el cartel de Bossa Nova
El anuncio de evento, encendido con el cartel del primer evento. El cliente cambia la imagen y la fecha de caducidad; el día siguiente al evento la página deja de mostrarlo sola. El cartel es del cliente.
Sección del club de lectura, con la ficha completa y los libros leídos
El club, con todo lo que alguien necesita para decidir si va: día, hora, costo, qué incluye, cómo entrar, a qué ritmo se avanza y qué se ha leído. Sin “escríbenos para más información”.
Pie de página con el aviso de privacidad resumido repartido en tres columnas
El pie. El teléfono y el correo van visibles y se pueden tocar, no escondidos detrás de las palabras “Teléfono” y “Correo”. El aviso resumido se reparte a lo ancho en tres columnas y enlaza al integral.

Lo que hace hoy

De un anuncio en el teléfono a una mesa ocupada un miércoles

La página tiene un solo trabajo, y está ordenada para hacerlo en cuatro pasos.

EntraSi hay un evento vigente, lo primero que ve es el cartel. Si no hay, no ve nada de más: el anuncio apagado no pesa ni un byte.
Ve el precioLas dos promociones del mes, con fechas y condiciones completas. Nada de “consulta términos y condiciones”.
Se enganchaEl club: día, hora, costo, qué incluye y qué se está leyendo. Es lo que convierte una visita en una costumbre.
EscribeWhatsApp, que es donde el negocio ya atiende y donde se suscribe al club. No se inventó un canal que nadie iba a revisar.

El sitio no pide datos que el negocio no vaya a usar. No hay formulario de registro ni lista de correo: el club se atiende por WhatsApp, y eso es exactamente lo que el aviso de privacidad declara.

Resultados

Lo que sí se puede afirmar hoy

El sitio se publicó el 4 de septiembre y la campaña arranca el 14. Todavía no hay tráfico que reportar, y no lo vamos a inventar. Todo lo de abajo se midió el 4 de septiembre de 2026 sobre las páginas publicadas.

Lo que sí está comprobado es lo que se midió antes de publicar, no lo que se supone. Cada cifra lleva su denominador: el universo que se recorrió y el umbral contra el que se compara.

762 de 762textos que cumplen contraste AA3 páginas × 2 anchos (390 y 1280 px). El peor de las 762 mediciones es 4.9:1; el mínimo exigible es 4.5:1.
12 de 12vistas sin barra horizontalLas 3 páginas publicadas × 4 anchos: 390, 768, 1280 y 1440 px.
12 de 12enlaces del pie tocables6 de navegación, 3 de redes y 3 de contacto, medidos a 390 px; mínimo exigible 44 px de alto. Los enlaces dentro del párrafo del aviso son texto corrido y se miden aparte.
0 KBpesa el anuncio apagadoSin evento vigente la etiqueta de imagen no lleva dirección: el cartel no se descarga hasta que alguien lo enciende.

Fuera de lo contable, también quedó verificado que el certificado de seguridad se emitió y el sitio abre en https desde el dominio propio; que los datos estructurados declaran el club con su precio y su hora reales; y que el aviso de privacidad pasó por abogado antes de subirse, con la dirección fiscal y el domicilio correctos.

Tres datos se corrigieron en el camino, y uno era nuestro. Publicamos el club como gratis cuando cuesta $150; dijimos que la bolsa se molía en el local cuando ahí no muelen; y le pedimos al cliente que “corrigiera” el nombre de su colonia en Google cuando su ficha siempre estuvo bien. Los tres se detectaron antes de publicar. Los tres están anotados en la bitácora del proyecto, con fecha, porque un error que no se escribe se repite.