Caso de estudio · 001

Un sitio que existe para conseguir clientes, no para verse bien

Diseño, construcción, verificación y publicación del sitio de SAMO Soluciones Integrales — incluida la parte que nadie enseña: conectar el dominio sin tumbarle el correo al cliente.

ClienteSAMO Soluciones Integrales
AlcanceSitio de 12 páginas, blog y embudo de contacto
Publicado21 de agosto de 2026
En líneaVer los otros proyectos
Página de inicio del sitio de SAMO Soluciones Integrales
Inicio. El titular declara el diferenciador en una línea; el primer botón hacia la conversión aparece sin bajar.

El encargo

Una agencia sin sitio propio

SAMO vendía marketing digital, diseño web y automatizaciones, y no tenía dónde mandar a un prospecto. El encargo no era «hacer una página»: era construir el lugar donde una conversación se convierte en un cliente, y hacerlo sin prometer nada que no se pudiera sostener.

La restricción más útil llegó del propio cliente: una lista de lo que el sitio no podía decir. Nada de cifras sin fuente verificable. Nada de segmentar por idioma. Nada de ofrecer servicios que había decidido dejar de dar.

Esa lista ahorró más tiempo que cualquier brief. Es la primera pregunta que ahora se hace en todos los proyectos.

Decisiones

Qué se decidió, y por qué

Un sitio es la suma de sus decisiones. Estas son las que más peso tuvieron.

Tres servicios, no cinco

El catálogo se recortó de cinco servicios a tres: marketing digital, diseño web y automatizaciones con IA. Se sacaron análisis de datos y programación.

Por qué una agencia que ofrece de todo no es creíble en nada. Los tres que quedaron son las tres etapas de un mismo recorrido —atraer, convertir, atender— y eso convierte una lista suelta en un argumento.

Cero promesas de humo

El sitio no dice «resultados garantizados» ni «éxito instantáneo» en ninguna página. Donde aparecen esas frases es para desmarcarse de ellas.

Por qué el cliente ideal ya se quemó con una agencia que prometió de más. Nombrar la promesa falsa y rechazarla vale más que repetirla en positivo.

Contraste medido, no estimado

Un script renderiza cada página dos veces —con y sin texto—, muestrea el 2% de píxeles más claros del fondo real detrás de cada bloque y calcula el contraste WCAG.

Por qué sobre fotografía, el contraste «a ojo» falla. El peor caso del sitio quedó en 5.98:1 contra un mínimo exigible de 4.5:1, y eso es un dato, no una opinión.

El menú funciona sin JavaScript

La navegación móvil es una casilla oculta más CSS. Nada de listeners.

Por qué el cliente abre su propio sitio desde el visor de WhatsApp o la vista previa de Archivos, donde no siempre corre JavaScript. Un menú muerto ahí parece un sitio roto, y la primera impresión se la lleva él.

Un aviso de privacidad que dice la verdad

El texto legal se genera desde la configuración: si no hay herramienta de medición instalada, el aviso dice que no hay cookies; en cuanto se activa, aparece la declaración sola.

Por qué declarar cookies que no usas es un defecto igual de real que ocultar las que sí. Y queda especialmente mal en la página donde la marca promete transparencia.

El formulario no depende de un solo proveedor

Cada envío viaja en paralelo a dos destinos independientes: el correo y la automatización que registra el lead y avisa al teléfono.

Por qué un formulario que pierde un contacto porque un proveedor tuvo un mal día es un formulario roto. En la primera semana esto ya evitó una pérdida real: la automatización estuvo caída unas horas y los correos siguieron llegando.

Evidencia

Verificado, no afirmado

«Es responsivo» y «tiene buen contraste» son afirmaciones que cualquiera puede hacer. Estas se midieron el 29 de agosto de 2026, con scripts que corren sobre el sitio real y fallan solos si algo no cumple.

5.32:1contraste en el peor casoel peor de 38 mediciones; mínimo exigible: 4.5:1
80 / 80combinaciones de ancho y página10 páginas × 8 anchos, sin un solo desborde
0 de 277enlaces internos rotosen las 13 páginas publicadas hoy
con y sin JSmenú móvil probadoen navegador real, no simulado
Página de servicios
Servicios: las tres etapas presentadas como un recorrido, no como una lista de precios.
El sitio en un teléfono
En móvil, con el menú funcionando aunque el visor no ejecute JavaScript.

Lo que hace hoy

El embudo, de punta a punta

El sitio no termina en un formulario bonito. Termina en un aviso en el teléfono del dueño.

1 · LlegaAlguien encuentra el sitio y llena el formulario, o descarga la guía a cambio de su correo.
2 · Se duplicaEl envío viaja en paralelo al correo y a la automatización. Si un proveedor falla, el otro salva el contacto.
3 · Se registraEl lead cae en una hoja de cálculo con su origen, para ver los dos embudos juntos.
4 · AvisaUn mensaje al teléfono en segundos. Sin revisar bandejas, sin que se enfríe.
Página de contacto con el formulario
Contacto. El formulario pregunta lo mínimo, y dice en voz alta lo que la agencia no hace — filtrar antes de la llamada también es servicio.

Resultados

Todavía no hay cifras, y decirlo es parte del trabajo

El sitio se publicó el 21 de agosto de 2026. Cualquier número de tráfico o conversión que apareciera aquí hoy sería inventado.

Lo que sí se puede afirmar, porque se comprobó: el sitio está en línea con dominio propio y certificado, la medición corre desde el primer visitante, y el embudo se probó de punta a punta en producción. Esta página se actualizará con datos reales cuando los haya — con su fecha y su fuente.

Una prueba temprana que sí vale la pena contar: durante las primeras horas la automatización estuvo caída por una credencial rotada. Los correos siguieron llegando y los envíos encolados se recuperaron completos. El diseño redundante dejó de ser teoría el mismo día del lanzamiento.