Un sitio es la suma de sus decisiones. Estas son las que más peso tuvieron.
Tres servicios, no cinco
El catálogo se recortó de cinco servicios a tres: marketing digital, diseño web y automatizaciones con IA. Se sacaron análisis de datos y programación.
Por qué una agencia que ofrece de todo no es creíble en nada. Los tres que quedaron son las tres etapas de un mismo recorrido —atraer, convertir, atender— y eso convierte una lista suelta en un argumento.
Cero promesas de humo
El sitio no dice «resultados garantizados» ni «éxito instantáneo» en ninguna página. Donde aparecen esas frases es para desmarcarse de ellas.
Por qué el cliente ideal ya se quemó con una agencia que prometió de más. Nombrar la promesa falsa y rechazarla vale más que repetirla en positivo.
Contraste medido, no estimado
Un script renderiza cada página dos veces —con y sin texto—, muestrea el 2% de píxeles más claros del fondo real detrás de cada bloque y calcula el contraste WCAG.
Por qué sobre fotografía, el contraste «a ojo» falla. El peor caso del sitio quedó en 5.98:1 contra un mínimo exigible de 4.5:1, y eso es un dato, no una opinión.
El menú funciona sin JavaScript
La navegación móvil es una casilla oculta más CSS. Nada de listeners.
Por qué el cliente abre su propio sitio desde el visor de WhatsApp o la vista previa de Archivos, donde no siempre corre JavaScript. Un menú muerto ahí parece un sitio roto, y la primera impresión se la lleva él.
Un aviso de privacidad que dice la verdad
El texto legal se genera desde la configuración: si no hay herramienta de medición instalada, el aviso dice que no hay cookies; en cuanto se activa, aparece la declaración sola.
Por qué declarar cookies que no usas es un defecto igual de real que ocultar las que sí. Y queda especialmente mal en la página donde la marca promete transparencia.
El formulario no depende de un solo proveedor
Cada envío viaja en paralelo a dos destinos independientes: el correo y la automatización que registra el lead y avisa al teléfono.
Por qué un formulario que pierde un contacto porque un proveedor tuvo un mal día es un formulario roto. En la primera semana esto ya evitó una pérdida real: la automatización estuvo caída unas horas y los correos siguieron llegando.